Chet Walker es una referencia de la danza jazz y especialmente es rememorado por conocer bien formas de baile de Bob Fosse. Chet obtuvo mucha notoriedad púbica al co-concevir el show de Broadway Fosse (que obtuvo premio Tony al mejor musical). El formó parte del grupo cercano de este gran maestro de quien aprendió mucho de sus coreografías y de sus enseñanzas, que son reveladas en esta entrevista. Luego de muchos años de reponer coreografías de musicales famosos, ha sentido la necesidad de crear shows propios. Para ello, entre otras cosas ha viajado a Europa, Latinoamérica y Asia para conectarse con otras culturas, mostrar sus espectáculos y lo que sabe hacer. Al igual que Fosse, no le gusta que lo encasillen como coreógrafo y siente la necesidad de renovarse y generar constantemente. Entre tantas coreografías que concive, ha colaborado últimamente con números para Cirque du Soleil.
Es muy larga tu carrera en la danza y en Broadway, pero tu ultimo gran éxito en Broadway fue el show Fosse, el cual conceviste junto a la última pareja de Bob Fosse, Ann Reinking, ¿Cómo fue la experiencia?
|
 |
Fue fantástico. Este musical se fue creando paulatinamente. Fue un gran proceso. Aunque la idea de un show con números de Fosee fue originada con él mismo cuando vivía. Años más tarde, lo concevimos con un gran equipo, yo a su vez fui el encargado de recrear las coreografías. Gwen Verdon, su última esposa fue la directora artística y supervisaba la puesta (fue ella misma quien convocó a la última pareja de Bob, Ann Reinking). Citamos a muchos amigos y conocidos y cuando se mostraron los números, todos se emocionaron. Desde ese principio obtuvimos buenas repercusiones y muy buen ánimo. Tuvimos excelentes críticas y también ganamos el premio Tony como mejor musical nuevo ese año. El show duró años en tour por Estados Unidos y otras partes del mundo. Parece que la gente se había quedado con las ganas de ver más de Fosse.
¿Qué tipo de cosas recuerdas de tus años cercanos a Bob Fosse?
Fue un gran maestro, con una gran personalidad, y muy cambiante. Nunca trabaje con alguien que respete tanto a la otra persona, pero a su vez el exigía algo más, siempre presionaba más profundo. Yo lo he visto en todo de actitudes: como gran director, en actitudes muy infantiles, como joven rebelde, era encantador. Aunque probablemente desde que falleció, la gente lo recuerde más por el estilo de baile que el tenía. Pero mientras él vivía nosotros nunca pensábamos que tenía “su estilo”, en esa época nadie pensaba en enseñar esa “técnica”, no creo que él haya pensado que tenía una técnica, lo que aprendió fue de tantas diferentes personas. El no quería quedarse estancado en un solo modo de creación.
¿Por qué afirmas eso?
Te lo explico con un ejemplo: él estaba muy enojado con los sindicatos de teatro cuando empezaron a aceptar la filmación de obras para el archivo (con el desarrollo del video tape a partir de los años 70´). No le gustaba mucho que la gente las viera y diría “Ah! Fosse es esto” cuando él no estase presente. Con el revival de Sweet Charity, antes de estrenar, nos dijo “no creo que debiésemos estar haciendo esto porque todo el mundo piensa que este es mi mejor show y por el me recuerdan, ahora lo vuelvo a hacer 20 años más tarde y si ahora no es bueno o no funciona?”. No creo que ninguno de nosotros pensaba en esos términos, pero él sí, siempre quería hacerlo mejor y encontrar lo que era interesante para la audiencia. Y a veces se ponía extremadamente serio de repente con estos temas. Creo que decía estas cosas para ver la reacción de la gente, si estaban sintonizado.
¿Cómo fue el programa de TV que conceviste y para él en vida en 1986?
Se me ocurrió la idea de realizar un programa de homenaje a Fosse y él lo aceptó y justamente fue la primera idea de lo que años más tarde sería el show Fosse. El concepto era mostrar diferentes estudios y que cada uno de ellos tendría shows con los diferentes números de sus espectáculos con las estrellas de los mismos, para mostrarlos y enseñarlos a las nuevas generaciones. Y luego recibía agradecimientos y tributos de las diferentes personalidades que habían actuado con él en cine, en teatro y televisión. Pero fíjate que cuando se pensaba ese show, él en un momento me dijo que no quería que apareciese gente de los equipos creativos que habían trabajado con él, porque no quería que nadie que le dijera qué es lo que él creo.
Se ve que formabas parte del círculo cercano...
Sí, pero siempre tenía un forma de ser y un trato muy especial. Por ejemplo, cuando un día estabamos chequeando la producción de ese futuro programa, leerla no le tomó más de veinte minutos y dijo simplemente, “está bien”, yo me sorprendí un poco... y el remató “qué más quieres que te diga?”; al rato mencionó unas breves aclaraciones y me dijo “esto está bien, pero tu tienes que empezar una compañía de baile”. El tenía esas salidas sorpresivas, tanteaba todo el tiempo, yo me sorprendí pero por supuesto le asentí y me volvió a decir que él no quería encargarse de eso. Así acordé que se iba a empezar una compañía, a tomar bailarines y entrenarlos. En esa época, quien era conocido como un “bailarín Fosse” era porque había trabajado con él y lo había aprendido con la práctica, no se iba a clase a aprender porque en realidad el no creó una técnica de su trabajo, el solo hizo su trabajo. Luego la gente dice “es una técnica o un estilo”, el nunca lo hubiese dicho así, es por eso que jamás enseñó, no es que no sabía lo que hacia, lo tenía muy claro pero no se puede “esta es la primera posición Fosse o esta es la segunda” quizá suene gracioso al plantearlo, pero a él seguramente lo pondría de mal humor.
¿Cómo fue tu camino con él en Broadway?
|
 |
Yo ya había trabajado en Broadway, pero mi primer show con él fue Pippin en 1973, el primer espectáculo con bailarines que cantaban y bailaban. Con él nos dimos cuenta que podíamos hacer más que pasos de danza: antes se tenía una línea de baile, una línea de coro de cantantes y los actores. Luego estuvo en Dancing como actor, por cinco años. El show que más aprendí de teatro y el que más estuve involucrado fue Sweet Charity, porque era fantástico coreográfica, escenográfica y musicalmente. Cada vez que lo he hecho corroboro que se cómo dirigir, que estoy haciendo un gran show y que se lo que hay hacer... lo escuché tantas veces a él por lo que conozco los personajes, sus punto de vista y sus emociones internas. Por otra parte, Bob Fosse no sólo creaba teatro musical para Broadway sino para teatros en el resto del país, en las cuales muchas veces estuve también relacionado.
¿Qué es lo que has hecho últimamente?
|
 |
Los trabajos que he hecho son muy variados. Por ejemplo, vengo de Suiza de crear coreografías para el espectáculo Saltimbanco de Cirque du Soleil. Y también hice Los Productores, en Argentina y en Israel, la misma producción y dos experiencias tan diferentes! Y ahí es donde me gusta experimentar y renovarme. Por ejemplo, en Argentina muchos del elenco estaban expectantes porque no hacían tap y esperaban que haga todo como Fosse, y yo tampoco soy sólo Fosse! (Cuando me preguntan cuál es mi estilo, yo contesto que en realidad no lo se y que eso hay que dejar que otros lo definan). Finalmente puse algo de tap pero no era una coreografía con pleno aire Fosse. En Israel, desde un principio fue todo diferente, se tenía miedo de que pueda haber marchas en contra (por la forma de mostrar el nazismo) pero Mel Brooks mismo dijo “si quieren hacerlo allí, háganlo!”. Mucha gente me decía que estaba loco. Cuando tomé las audiciones, iban descalzos, no tenían zapatos de tap ni sabían bien lo que era. Yo propuse que no saquemos al tap sino que lo enseñemos. Los grupos en cada país siempre son diferentes y a mi me gusta eso, no me hubiese interesado hacer lo mismo una y otra vez.
¿Qué es lo que sientes que aportas cuando trabajas fuera de tu país?
Por un lado, entiendo igualmente que pueda haber profesionales de la danza oriundos de esas regiones que se puedan sentir mal o que les resulte extraño que vaya un coreógrafo norteamericano a realizar una puesta cuando hay tantos buenos en los respectivos países. Pero en realidad yo voy por todo el mundo y lo que exporto no es algo norteamericano sino que exporto arte, entonces considero que no importa si soy israelí, griego o japonés. Cuando voy a estos lugares no me identifico en términos de nacionalidad, sino como un artista que puedo hacer lo que amo. De todas formas, en el futuro cercano voy a quedarme un poco más en Estados Unidos aunque no abandonaré por completo los viajes.
¿Cómo fue experiencia al coreografiar la compañía de ballet de Julio Bocca?
Fue maravilloso, Julio también trabajó en Estados Unidos, y cuando me pidió, yo dije... “¡Ballet!”. Yo fui entrenado muchos años de mi vida en danzas clásicas, en realidad no soy ajeno a eso pero tampoco es exactamente lo que hago. Por eso pensé que iba a hacer algo como “clasicojazzeado” o alguna mezcla. Hicimos el ballet con música de Lalo Schifrin, y no lo veía como un norteamericano sino como un artista haciendo algo para una amigo. Además fue gracioso porque en los ensayos ellos querían hacer lo que yo hacía y yo quería hacer lo que ellos hacían, fue muy lindo. Como ya he dicho... yo no hago una sola cosa. Cada vez que me dices no, yo digo “sí, tu puedes”, quizá algún día me pego contra la pared pero esos son desafíos para mí, ¡Y me encantan!
¿Entonces tu entrenamiento fue en baile clásico?
Sí, mi mamá era bailarina clásica y me metió en el mundillo de la danza. Yo no soñana con estar en Broadway. Estudiaba ballet, tap y jazz. Bailé cuando tenía 11 en el Ballet Rouge de Montecarlo y luego fui uno de los bailarines más jóvenes en la escuela del American Ballet; allí no tenía nombre ya que todos los profesores me llamaban “niño”... en el fondo no pertenecía allí, quizá tenía condiciones pero no era considerado como un ser humano, era una entidad: “boy”.
¿Y cómo te acercaste a Broadway si tu camino parecía ir por otro lado?
Yo empecé a conseguir trabajos como bailarín desde muy pequeño, desde los 9 años. Aparentemente lo hacía bien y a me gustaban porque no tenía que ir siempre a la escuela que no me gustaba nada. Me fui de mi casa e hice mi primer show de Broadway el mismo año, cuando tenía 16 años, en 1970. Había hecho televisión en California pero nunca teatro, me gustó pero no sabía bien lo que quería hacer. En 1973 la cosa cambió cuando conocí a Bob Fosse. Su forma de hacer teatro me pareció increíble y pude ver que amaba al teatro musical y esa era lo que quería hacer.
¿Cómo ves tu futuro?
Muchos países quieren hacer musicales de antes pero yo en general estoy sintiendo la necesidad de hacer cosas nuevas. Me encanta crear. No sabía que iba a terminar en este camino de la creación. Yo siempre creí que iba a ser un bailarín, que iba a parar de bailar en un estudio de danza y luego me iba a morir. Bueno... paré de bailar, creé un estudio y no me gustó (y no me morí aun). Luego pensé que iba a servir para dirigir y coreografiar, y luego de un tiempo de hacerlo sentí que podría hacer algo más, entonces empecé a crear mis propios shows. Además, cuando algo me llegaba, en general lo aceptaba porque creía que podía aprender algo. Puedo decir que suelo estar abierto al universo para que las cosas pasen. Ahora tengo 52 años y digo que no a algunas cosas pero sí a otras. La gente me dice que no parezco de 50 y yo creo que es porque sigo haciendo cosas innovadoras, es lo que me da energía. Me gusta no parecer 52. Todavía bailo y actúo, no todos los días, pero lo hago habitualmente y lo disfruto. Simplemente, me permito hacer cosas diferentes y probar, hacer siempre lo mismo no creo que sea interesante ni excitante. Creo que ese aspecto lo heredé de Bob Fosse.
|
 |
|