Hasta hace un tiempo
eras primer bailarín del American Ballet Theatre
lo que te obligaba a vivir parte del año en esta
gran manzana. Ahora vuelves de gira con tu ballet ¿Qué
es lo que te inspira Nueva York?
A mi me encanta, es
una ciudad que siempre está viva, que siempre
te sorprende, que te da más y más. Nunca
te quita, se te entrega y te da. Es mágica, pase
lo que pase en el mundo, Nueva York siempre es Nueva
York.
Nueva York
es inseparable de Broadway ¿Sueles ir a ver shows
en Broadway?
Sí, veo bastante, lo bueno
y lo no tan bueno.
Inclusive formaste
parte de esta gran avenida, ¿Cómo
lo recuerdas?
Fue una experiencia
maravillosa. No tenía pensado actuar Broadway
ni en comedias musicales. Tenía alguna vaga idea
de hacer algo en mi país (Argentina), probar
y, quizá en algún momento, arriesgarme
y hacer algo acá. Pero eso era sólo una
idea o un deseo.
¿Cómo
fue que llegaste entonces?
Me llamó Ann Reinking (la última
pareja del gran coreógrafo Bob Fosse) y me convocó
a un almuerzo. Me quedé más que sorprendido
ya que no sabía cuál era el motivo. Cuando
me comentó que era para la comedia musical Fosse
me sorprendí aún más.
¿Habías
visto a la obra antes de este encuentro?
¡Tres veces!
Me había gustado muchísimo pero jamás
había imaginado la posibilidad de formar parte
de su elenco.
Entonces...
¿aceptaste en el momento?
Mi única
condición fue hacer una prueba, tanto para que
Ann se asegure de cómo yo interpretaba el estilo
de Bob Fosse (totalmente diferente al que solía
actuar) y para ver si yo estaba cómodo en ese
lugar. Especialmente, porque es un show de New York,
y ya tenía mi público de siempre que venía
a verme al American Ballet.
¿Cómo
fue esa prueba?
Nos encontramos
en un estudio del ABT. Recuerdo que, me extrañó
cuando entró un señor con su batería
y equipo de percusión. Yo no estaba acostumbrado
a ver eso en lo absoluto; como bailarín clásico
siempre ensayamos con piano o con grabación.
Ann me aclaró que se necesitaban para sentir
bien los ritmos y las formas de marcado. Empezó
con una gran batería (para los que vieron
Fosse, con la característica batería
con la que empieza el musical). Aprendí muy rápido
las coreografías. Así fue como terminó
el ensayo, muy ameno, lo disfrutamos y nos reímos
mucho, a mi me encantó y a ella también
por lo que acepté la propuesta.
Y así llegaron
los ensayos…
Si, dos semanas de ensayos. Fue muy cómico porque
cuando llegué, me entregaron un sobre marrón,
con una partitura. ¡Pensé que estaban confundidos!
pero me dijeron que tenía que cantar. Yo pensaba…
“¡Yo no canto! ¡Y encima en inglés!”
Me preparé con una profesora de canto. Recuerdo
que llegó el director de orquesta y yo creí
que me iban a echar… Hice lo que pude, esta parte
de canto era una prueba grupal coral con el resto del
elenco, pero cuando empecé sólo movía
la boca! A ver si encima hacía equivocar al resto…
desde ya, después me fui soltando y me despreocupé.
¿Te
recibieron bien?
Encontré
un grupo de gente espectacular. Es un ambiente totalmente
diferente al del ballet, más libre y relajado,
a pesar de que tienen ocho funciones semanales y hace
dos años que están haciendo lo mismo.
Lo que caracteriza a Estados Unidos es el trabajo, la
disciplina. Recuerdo que te citaban mucho tiempo antes
de cada función y realizaban chequeos pre-función.
Me preguntaba para qué tanto tiempo si yo entro
mas tarde al escenario… pero bueno, por eso las
cosas salen como salen en este país. Me maravillaba
ver que terminábamos e íbamos al bar de
enfrente y nos encontrábamos con los elencos
de El fantasma de la Opera y de otros musicales.
Me sentí en un grupo muy unido y todo muy relajado.
Parece ser que
te adaptaste bien...
Fue único,
el ritmo de ocho funciones semanales al que yo no estaba
acostumbrado…... Además venía de
pasar la situación traumática de siete
operaciones de rodilla, y aún así lo hice
sin problemas y divirtiéndome. Me hizo muy bien
a nivel personal.
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Afiche del musical Fosse
del cual Julio Bocca formó parte por una temporada
limitada. Este musical obtuvo nueve premios Tony, incluyendo
el de mejor musical del año, y fue elogiado por
la crítica y el público.
Luego
de esto
¿Se te presentaron más oportunidades para
participar en otros espectáculos de Broadway?
Me llamaron de Movin’ Out
(el espectáculo de Broadway de la coreógrafa
Twyla Tharp) pero no pude por compromisos con el American
Ballet y giras del Ballet Argentino. Luego tuve oportunidad
de verlo y me fascinó. También me llamaron
para participar en Carrousel, pero por los
mismos motivos no pude aceptar.
En pocos
días llega tu comentado retiro. Luego de un merecido
descanso, ¿Te ves volviendo a Broadway o actuando
en alguna comedia musical, quizá por una temporada
corta?
En este momento te
diría que no. Estoy en disfrutar todo lo que
hago ahora y no puedo, ni quiero pensar en nada más.En
principio, en estos momentos, no me atrae pensar en
tanta responsabilidad sobre el escenario.
¿Y
relacionado con la comedia musical desde el Julio Bocca
como productor? En un momento, se comentó
que ibas a llevar musicales a Argentina.
Eso sí me gustaría.
Siempre tengo la idea de producir novedades, llevar
artistas de este medio. De hecho, llevamos a Liza Minnelli
de quien soy gran amigo. Sería interesante hacer
Fosse allá, creo que tendría
éxito. En su momento también pensamos
en llevar el musical de danza que se dio en el Lincoln
Center Contact pero no dieron los costos. A
otro nivel, desde mi Fundación, en el departamento
de Comedia Musical, hacemos concursos para ayudar e
incentivar la representación en áreas
de danza, canto y actuación. Eso es lo que me
gusta de la comedia musical: tiene tres áreas,
es muy completa. Siempre trataré de producir
cosas interesantes, novedosas, que allá no se
monten habitualmente. Pero, ya te dije, no puedo pensar
demasiado en este momento. Ahora quiero terminar mis
giras y mis funciones y decir ‘etapa cerrada’.
Luego de tomarme un descanso, seguramente empezarán
a fluir otras ideas, otras necesidades de comenzar otra
etapa y ver qué onda...
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