(Continuación
de entrevista a Arturo Girón, autor de The
Coffee Trees , una obra de Off Broadway que sucede
en Guatemala y está inspirada en Chejov)
¿Cuál
es la situación que planteas en Los cafetales
y por qué se da en un ciclo junto a Chejov?
Los Cafetales (“The coffee Trees”)
una obra en inglés de Off Broadway, se sitúa
en Guatemala, al terminar los 35 años de las
guerras civiles entre los comunistas y los conservadores
dueños de las fincas, con muchas muertes. Una
de las formas que se subvencionaban las guerrillas,
es con los secuestros y en la obra secuestran al hijo
heredero de la finca de café, pidiendo una alta
suma de dinero para el rescate… la familia se
empobrece pagándolo pero lo matan de todas formas.
Era una familia muy aristocrática con una gran
casa, con sala de baile, capilla que pasa a la extrema
pobreza. La mamá de tristeza se va a Paris y
vuelve después de cinco años cuando hacen
los tratados de paz en 1997, que además coincide
con la cosecha del café. Todos estos hechos son
verídicos. Conozco gente y familias que han sufrido
secuestros. El marco de Chejov da oportunidad de discutir
todos estos temas y ver cómo adaptarse a la nueva
sociedad que los amenaza con perder lo que les queda,
cómo salvarse. Como recordarán, en El
jardín de cerezos el hijo de la familia muere
ahogado y la madre se va París volviendo luego
a su tierra. Pero básicamente se ve una relación
porque ambas obras tratan el tema de los cambios en
las sociedades, el caos que deviene de todos estos cambios.
¿Qué
cambios en Guatemala se plantean en la obra?
Al ver que todo está tan mal, la
familia decide vender la finca de café y, entre
los grupos que quieren comprarla, oferta una institución
evangélica muy rica para convertirla en un Centro.
Son evangelistas de capitales norteamericanos: hubo
un fuertísimo movimiento de evangelistas en Guatemala.
Están logrando lo que no logró ni la iglesia
católica ni el comunismo: tener apoyo de la gente
y acumulando poder. Están muy bien organizados.
Ellos pudieron entrar porque ya casi no había
curas, dado que sucesivos gobiernos expropiaron tierras
a la iglesia. A su vez, en la obra se muestra que paulatinamente
hay algunas oportunidades para los campesinos para obtener
progresos. Pero justamente me pregunto, con temas como
el avance evangelista, quién tiene autoridad
moral para liderar una sociedad? Quién nos puede
guiar?, estamos defraudados de sistemas vividos , tampoco
han mejorado los de ahora y no sabemos bien cómo
seguir que es lo que sucede que también en decía
Chejov.
Escena de Los Cafetales - Foto Jon Kandel
¿Desde
cuándo tienes esta admiración por Chejov?
Siempre he sido un gran admirador de Chejov;
es mi autor favorito. A los doce años vi por
primera vez El Jardín de los Cerezos y me cambió
la vida , me enamoré de esa obra. Y, con los
años, me di cuenta que tiene que ver mucho con
lo latino. Sus personajes, para sobrellevar la dura
realidad, siempre gozan y gozan, hasta que les cortan
el primer árbol. Encaran la vida con sabor para
sobrellevar la difícil cotidianeidad. Esa característica
es muy latina: tener una personalidad alegre y siempre
de fiesta para sobrevivir. Así es como situé
a Los Cafetales con las experiencias de mis raíces
guatemaltecas, país que conozco e investigo permanentemente.
A su vez, yo viví una experiencia trágica
que me llevó a escribirla: el fallecimiento de
mi único hijo. Fue la primera obra que comencé
después de esa fatalidad.
¿Cuáles
son las diferencias entre tu obra y la de Chejov?
Hay algunas. Por ejemplo, las mujeres en Chejov son
débiles, las mías son fuertes, conquistadoras.
Las mujeres en Guatemala son bellas y fuertes históricamente
(por ejemplo la primera gobernadora en el Nuevo mundo
fue Beatriz, en el siglo XVI en mi país, eso
no ocurríría en Rusia sino hasta el siglo
XIX). A su vez, en nuestros tiempos se hay personajes
que en el siglo XIX no se podían haber hecho.
En mi tiempo puedo escribir cosas que él no podía.
Las mujeres modernas, son fuertes trabajadoras, no son
victimas: triunfan. Se muestran diez años en
los cafetales porque es un todo, un mundo latinoamericano
que la gente, en general, no entiende. Pero gusta de
su lado humano.
¿Para
la gente que no conoce, cómo es el teatro en
Guatemala?
Tiene una tradición fortísima. Y hay gente
que hace su negocio poniendo obras españolas
del siglo XVII. Cada finca (plantación) tiene
su santo patrón. Ponen un escenario y una obra
de teatro española de aquella época.
Cuéntanos
acerca de tus vasta experiencia como autor de obras
Escribo desde finales de los 60’. He escrito15
obras, todas han sido puestas en escena por todo el
país y varias editadas por Samuel French. Yo
me dedico a lo que en Estados Unidos se llama “Arte
subvencionado”, que no es comercial. Existen muchos
fondos y sistemas de donaciones a través de los
cuales se crean compañías que pueden escribir
sin parámetros tan comerciales sino en la búsqueda
de otra cosa. Escribo sobre varios temas. Entre ellos,
el efecto de Estados Unidos sobre Centroamérica.
Mi obra Un sueño de riqueza fue descripta como
‘la conquista de Guatemala por los ‘banana
Cowboys’, y muestra la transculturación,
la mezcla de leyendas mitológicas y dioses mayas
con la introducción de cultura norteamericana.
Los hijos de padres de ambos lados. Otra obra que tuvo
muchísima repercusión fue Edith Stein,
que fue una monja alemana carmelita que, en realidad,
era de origen judío y la mataron en Auschwitz.
También he sido uno de los fundadores de The
Ensemble Studio que fomenta y brinda recursos para la
escritura de obras nuevas. Es interesante que en este
país haya tantas posibilidades de creación;
cada ciudad grande tiene su teatro regional con muchos
fondos.
¿Qué
otros datos podrías aportar para que los lectores
conozcan mas el mundo de Off Broadway?
El off Broadway y el off off no es tan
masivo como Broadway pero dan la posibilidad de reflexionar,
de enfrentarse con la verdad. Una instancia que da mayor
lugar a la creación, como un laboratorio;es una
instancia de prueba, para luego moverse a otras partes
del país o del mundo. Además NYC está
pasando por otra coyuntura: toda la ciudad se está
reconstruyendo y el mercado inmobiliario se dio cuenta
que los teatros valorizan más el precio de los
departamentos en algunos barrios que eran considerados
bajos hace 30 años. O sea, que eso está
ayudando.
¿Cuáles
son tus próximos proyectos?
Tengo un compromiso con el Metropolitan para escribir
una ópera bilingue para jóvenes latinos,
con libreto en español y en inglés. Está
en proceso. Se llamará La Guitarra de Oro. Será
una ópera accesible para público en general.
Con
todos las obras en tu haber ¿qué te interesa
transmitir?
Varios temas que me apasionan. Por ejemplo
cómo el “alma dividida” del ser humano,
los hijos que nacieron en esos países latinos,
sus padres son norteamericanos que vinieron con la corporación
de ocasión y trajeron el béisbol y engendraron
con madres de culturas mayas. Siempre encuentro esa
tensión en el ser. Lo mismo en las monja carmelita
judía, que debía amar al prójimo
siempre pero inclusive mientras la persiguen para llevársela
a Aushwitz. Otros de los grandes ejes que me apasiona
en mis últimas obras es debatir quién
tiene la autoridad moral para manejar nuestras vidas
hoy en día. Lo que antes se apostaba a la educación
o a la religión, no ha funcionado. El crimen,
la pobreza y las injusticias continúan. Yo creo
que el arte es la respuesta a eso. Muchos elementos
modernos y algunos medios de comunicación imposibilitan
ver la verdad, mientras en el teatro se habla la verdad.
Con el teatro pretendo aportar, desde mi lugar, una
realidad que ayude a mejorar.
[The Coffe Trees ("Los
Cafetales") se presenta en el teatro Beckett
y es presentado por la compañía
Resonance Ensemble- Ver
horario de funciones o adquirir tickets] |